Matrimonio y Divorcio homosexual. Regulación legal

Sin comentarios octubre 15, 2018

Cada vez son más los clientes que vienen a nuestro despacho con la firme intención de divorciarse y/o poner fin a la convivencia común. En ocasiones, entre personas del mismo sexo. Con la entrada en vigor de la ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de contraer matrimonio, el matrimonio formado por personas del mismo género (matrimonio homosexual) adquieren los mismos derechos y obligaciones que si los contrayentes fueran personas de distinto sexo, a saber: derecho a heredar, derecho a adoptar, derecho a divorciarse…No obstante, pese al idéntico amparo legal a la hora de divorciarse dos personas del mismo sexo es conveniente tomar en consideración una serie de factores que, en nuestro despacho de Abogados especialistas en Derecho de Familia y Matrimonial, debemos tener en cuenta y de los que hablamos más adelante.

La única diferencia entre el matrimonio homosexual y el heterosexual es que el matrimonio entre personas del mismo género no pueden casarse por vía eclesiástica, siendo la única posibilidad la vía civil en el Juzgado o Ayuntamiento de la localidad donde residan los contrayentes. Por lo demás, rigen exactamente las  mismas consecuencias legales que para el matrimonio heterosexual.

¿Qué ocurre con los hijos habidos en un matrimonio gay?

En muchas ocasiones, el matrimonio homosexual se disuelve por divorcio sin descendientes. En este caso, lo único que habría que liquidar es el régimen económico matrimonial (en  caso de gananciales o participación), así como cuentas en común, amortización o liquidación de préstamos hipotecarios contratados con anterioridad,…

Si hay hijos, lo ideal es que se redacte y firme por ambas partes una propuesta de Convenio Regulador para su posterior ratificación a presencia judicial. Para ello, hay que entablar una demanda de divorcio de mutuo acuerdo en la que el juez llamará a los todavía cónyuges para su ratificación del Convenio en el Juzgado. La demanda de divorcio deberá presentarse por un Abogado ante el Juzgado del último domicilio de la pareja. Al haber menores, el Convenio Regulador ha de ser aprobado previamente por el Ministerio Fiscal para, posteriormente, dictarse la correspondiente sentencia por el juez recogiendo los términos del acuerdo. En el Convenio se establecen cuestiones tan importantes como las relativas  al régimen de guarda y custodia de los hijos menores, la pensión de alimentos, la distribución de las vacaciones escolares, la amortización y liquidación de los gastos y cargas económicas del matrimonio, entre otras cuestiones, siendo el trámite y las consecuencias legales exactamente iguales a la que establece la ley para el matrimonio heterosexual.

Caso de no divorciarse de mutuo acuerdo por no alcanzar un pacto, se ha de acudir a la vía contenciosa en la que se celebrará juicio y se dictará la posterior sentencia que considere más justa el juez para los intereses en conflicto, en especial lo relativo a los menores.

La ley 13/2005 promulgó el principio recogido en la Constitución de igualdad efectiva entre ciudadanos equiparando el matrimonio homosexual al heterosexual, dotándole de las mismas garantías y régimen jurídico, así como consecuencias legales en caso de divorcio o cese de la convivencia.

Innovadora es la línea jurisprudencial creada recientemente por el Tribunal Supremo mediante sentencia del año 2013 en la que concedía la custodia compartida a una pareja de lesbianas con tres hijas y que decidieron divorciarse. En esa doctrina jurisprudencial creada por el Supremo se reconoce el derecho de filiación de una lesbiana, que se divorció con anterioridad de su pareja, y pudo finalmente ejercer sus derechos parentales pese a no ser la madre biológica de sus hijas. En la sentencia el juez deja claramente de manifiesto que para determinar la filiación en el caso de los homosexuales no es necesario acudir al Registro Civil para dejar constancia de que quieren ser madres o padres, sino que basta con la voluntad y el consentimiento de las partes de querer concebir un hijo con la firma del consentimiento informado como quedó plasmado en el inicio del tratamiento de reproducción asistida. Por tanto, tanto para los matrimonios homosexuales como para los heterosexuales, prima la voluntad de las partes y no el origen biológico del nasciturus (concebido no nacido) para determinar la filiación legal.

En todo caso, la labor de un buen Abogado es intentar alcanzar un acuerdo entre las partes lo más beneficioso posible para todos, evitando así situaciones traumáticas innecesarias. Por eso, en nuestro despacho siempre recomendamos a nuestros clientes que, antes de contraer matrimonio así como de tener hijos, lo ideal es firmar un acuerdo previo a modo de contrato prenupcial para que queden reguladas las relaciones familiares en caso de posible disolución matrimonial por divorcio o cese de la convivencia. Si este es tu caso… ¡¡Llámanos ahora mismo!!


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